Busca en el blog

martes, 13 de junio de 2023

El señor de las moscas

Este año, en clase de filosofía hemos tenido la suerte de poder ver el señor de las moscas. Una película que creo que a todos nos ha gustado mucho, a pesar de que al principio no pintara bien. 

La principal causa de que esta película nos haya gustado tanto, es el argumento tan imprevisible y aventurero que tiene. La película trata sobre un grupo de niños sufren un accidente aéreo y tienen que naufragar en una isla, donde no hay nadie y ellos son los únicos supervivientes.

Los niños tienen que aprender a conseguir el alimento por ellos mismos; o bien cazando, o recolectando frutas, como los plátanos, de los distintos árboles frutales que en esa isla hay. También aprenden a hacer fuego con la ayuda del cristal de las gafas del pequeño Peggy. Sin embargo, lo que al principio parecía ser una democracia y buscar el bien común para garantizar el bien del grupo, sufre un giro inesperado a causa de los numerosos enfrentamientos, ya que un grupo de niños, que son los más civilizados, no ven bien la manera en la que actúan los otros, y se separan de su grupo, formando así otro grupo aparte.

 Otro gran momento de la película es el intento de matar al monstro, que supuestamente vive en una de las cuevas de la isla. A pesar de que en la película pasaron momentos muy duros, tanto para el espectador, como para los mismos protagonistas, con la muerte de dos ejes fundamentales en la película: Peggy y Simón, al final, son rescatados, y ahí concluye esta película.

La película, cuando se separan los niños en dos grupos, pasa de una democracia (en la que no había un líder fijo, lo que fue el desencadenante de la separación) a una dictadura. Jack es uno de los niños, el cual es consciente del vacío poder, por eso se vuelve cada vez más agresivo e intenta convencer a los demás de que Ralph es un mal líder. Una vez Jack sube al poder, comienza a fortificar la zona en la que se asientan y a poner vigilantes que custodien el perímetro sin dejar pasar a nadie que nos pertenezca a su bando. El miedo que siente ante la posible pérdida del poder que ha obtenido se transforma en violencia, lo que cuadra perfectamente con la descripción que hace Hobbes de la búsqueda de poder. Jack se aprovecha del miedo que tienen los demás individuos para mandar sobre ellos.

Ralph es Locke, y este, sin embargo, representa al sentido común y a la democracia. Confía en la elaboración de normas respetables que ayuden a la convivencia pacífica de los niños en una isla desierta y sin la presencia de los adultos. Como decía Rousseau, y que repite el pequeño Peggy en una escena de la película: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo vuelve malo”.

En la película aparecen diversos símbolos. Uno de los más representativos es la cabeza del cerdo, esta viene a representar el tótem, aquello que les protege de todo mal, y aunque presente un estado putrefacto, ahí está. Otro símbolo muy llamativo, es la concha. Esta gran concha representa el único orden real que los muchachos tienen en sus campamentos. Cuando Piggy y Ralph primero encuentran la concha, se usa para llamar a los otros chicos y establecer reglas para el gobierno. A medida que avanza, la concha pierde poder a medida que el caos y la inestabilidad asumen el control. Cuando la roca se lanza sobre Piggy (matarlo), también se destruye la concha.

También aparece el monstruo. El monstruo de la isla fue imaginado por los jóvenes. Es su creencia en la idea que le da poder y lo convierte en una realidad. Aunque no hay monstruo, se hace evidente que deben preocuparse por los monstruos dentro de cada uno de ellos. Las gafas son otro de los símbolos de esta película. Las gafas son su salvación, ya que con ellas podía encender el fuego, gracias al reflejo que ejercía el sol sobre los cristales. Sin ellas están de lado del mundo salvaje, lo que los aleja más de la vida que venían teniendo, adentrándolos como ya he dicho, en el mundo salvaje.

Personalmente, es una película que a mí me ha gustado bastante. Al principio creía que iba ser muy aburrida, pero con el trascurso de esta, vi que no. La volvería ver, eso está claro.

¿DEBEMOS CUMPLIR LAS LEYES INJUSTAS?

En la interacción entre el individuo y la sociedad, surge la cuestión de si se debe cumplir con leyes que son consideradas injustas. Este dilema ha sido objeto de profundo debate a lo largo de la historia, desafiando la relación entre la moralidad personal y la obligación cívica. A lo largo de la disertación, vamos a explorar esta problemática desde diferentes perspectivas filosóficas, analizando argumentos a favor y en contra del cumplimiento de leyes injustas. ¿Crees que debemos cumplir la ley que protege a los okupas en España, impidiendo que los dueños vuelvan a su hogar? ¿Deben cumplir, en algunos países o tradiciones, normas que impidan la absoluta libertad de la mujer sin consultárselo a su marido?

En primer lugar, quiero aclarar que cada vez que se haga mención a una ley o norma injusta, se trata de aquellas que generan situaciones de discriminación a ciertas personas en concreto, aquellas que violan algún derecho de cualquier persona…

Según algunos pensadores, como John Locke, el contrato social establece un deber cívico de cumplir con las leyes establecidas por el Estado. Argumentan que el mantenimiento de un orden social es esencial para el bienestar común, incluso si algunas leyes parecen injustas desde una perspectiva individual. Sin embargo, el cumplimiento generalizado de las leyes, incluso si se consideran injustas,
puede mantener la estabilidad y el funcionamiento del sistema legal. Esto puede evitar numerosos conflictos sociales.

Desde otro punto de vista, algunos filósofos, como Henry David Thoreau y Martin Luther King, argumentan que es un deber moral resistir y desobedecer las leyes injustas. Sostienen que la obediencia a leyes injustas puede implicar una complicidad con la injusticia y socavar los principios éticos fundamentales. La desobediencia civil, cuando se lleva a cabo de manera pacífica y con el objetivo de exponer la injusticia, puede servir como una herramienta para generar conciencia y promover el cambio social. Al desafiar leyes injustas, se puede presionar a la sociedad y al sistema legal para que revisen y modifiquen dichas leyes.

Sin embargo, cuando una persona va a tomar decisiones éticas relacionadas con el cumplimiento de leyes injustas, es importante considerar el contexto y las consecuencias. Algunos argumentan que cumplir con una ley injusta en una situación particular puede ser la opción ética si se minimizan los daños o si se buscan otras vías legales para abordar la injusticia. En última instancia, cada individuo debe asumir la responsabilidad de sus acciones y decidir si cumplir o no con una ley injusta en función de sus propios principios éticos. Esta decisión debe ser el resultado de una reflexión crítica y una evaluación cuidadosa de las circunstancias y las implicaciones morales.

A lo largo de la historia del mundo se han dado muchos ejemplos en los que diferentes personas han desobedecido públicamente una ley injusta y esto ha desencadenado en el cambio de esta o incluso en su abolición. Hay un caso muy conocido, el de Rosa Parks, una mujer negra que públicamente quiso desobedecer la ley que imponía que las personas negras no se podían mezclar en el autobús con los blancos, de modo que estos debían ocupar diferentes zonas del autobús.

El debate sobre el cumplimiento de leyes injustas plantea un desafío fundamental para la ética y la ciudadanía. No existe una respuesta única o definitiva a este dilema moral, ya que las perspectivas varían y dependen del contexto y las circunstancias individuales. Desde mi punto de vista, es crucial que este debate continúe, para luchar por una mayor justicia. Por ello debemos hacer frente a estas normas injustas, siempre y cuando lo hagamos desde un punto de vista pacífico y razonado, evitando la violencia ante todas las cosas.

sábado, 13 de mayo de 2023

¿Es la felicidad la misma para tod@s?

La cuestión de si la felicidad es la misma para todos ha sido objeto de debate en la filosofía durante siglos. La respuesta a esta pregunta es compleja, ya que hay varios factores que influyen en lo que cada persona considera como felicidad y cómo la experimenta. En esta disertación filosófica, exploraremos diferentes perspectivas sobre si la felicidad es la misma para todos. ¿Creéis que una persona que vive en la miseria tiene la misma felicidad que el presidente del Gobierno? ¿Tenemos todos las mismas oportunidades para ser felices? 

En primer lugar, la felicidad es una emoción o estado de ánimo que experimenta un ser consciente cuando llega a un momento de conformación, bienestar o se han conseguido ciertos objetivos deseables para el individuo consciente. Sin embargo, es importante señalar que la felicidad es un concepto subjetivo y multidimensional. Esto significa que cada persona puede tener una definición diferente de la felicidad, y que esta puede ser influenciada por factores como la cultura, la religión, la educación, la personalidad y las experiencias individuales. Además, la felicidad puede ser entendida como un estado emocional, una actitud o una forma de vida. Por lo tanto, no es sorprendente que haya diferentes opiniones sobre si la felicidad es la misma para todos.

En el concepto de felicidad se observan diferentes perspectivas:

Una perspectiva argumenta que la felicidad es universal y objetiva, es decir, que hay un conjunto de factores que conducen a la felicidad que son aplicables a todas las personas. Esta perspectiva sugiere que la felicidad se puede alcanzar a través de la satisfacción de necesidades básicas, como la comida, la vivienda y la seguridad, así como a través del logro de objetivos y relaciones interpersonales saludables. Desde esta perspectiva, la felicidad es vista como un estado objetivo que se puede medir y comparar entre diferentes individuos y culturas.

Sin embargo, otra perspectiva argumenta que la felicidad es subjetiva y depende de factores individuales. Esta perspectiva sugiere que lo que hace feliz a una persona puede no hacerlo a otra, y que la felicidad es influenciada por factores psicológicos como la personalidad y las experiencias de vida. Además, algunos filósofos argumentan que la felicidad es un estado mental que no depende de factores externos, sino de la actitud interna de la persona hacia la vida. Desde esta perspectiva, la felicidad no puede ser comparada entre diferentes individuos y culturas.

Otra perspectiva interesante es la que sugiere que la felicidad es relativa y depende del contexto cultural y social. Esta perspectiva argumenta que la felicidad puede ser influenciada por las normas culturales y las expectativas sociales. Por ejemplo, en algunas culturas, la felicidad se define en términos de la familia y las relaciones interpersonales, mientras que en otras culturas, se valora más el éxito profesional y la riqueza material. Desde esta perspectiva, la felicidad es un fenómeno relativo que varía según el contexto cultural y social.

Para concluir, la pregunta de si la felicidad es la misma para todos es compleja y no tiene una respuesta única. La felicidad es un concepto subjetivo y multidimensional que puede ser influenciado por una variedad de factores, como la cultura, la religión, la educación, la personalidad y las experiencias individuales. Aunque algunas perspectivas sugieren que la felicidad es objetiva y universal, otras argumentan que es subjetiva y depende de factores individuales o del contexto cultural y social.

Dejando a un lado las evidencias que tratan de explicar esta pregunta, cada persona debe encontrar su propia definición de la felicidad y trabajar para lograrla en su vida, a través de experiencias positivas y un estilo de vida equilibrado.

domingo, 5 de marzo de 2023

Pasodoble filosófico Juan Carlos Aragón

 - Libertad (El golfo de Cádiz).

Letra dedicada a la libertad de una manera muy simbólica. Dice que cuanto más silencio haya, más libre se sentirá. Ellos llevan la libertad como un crucifico y en su testamento piden que la libertad la entierren con ellos.



¿Somos realmente LIBRES?

El problema acerca de la libertad ha ocupado gran parte de las reflexiones filosóficas a lo largo de la historia. La libertad la podemos definir como la capacidad de decidir y actuar según nuestra voluntad, sin ningún obstáculo. No obstante, cualquier acto que llevemos a cabo libremente acarrea una responsabilidad sobre el mismo. ¿Qué sería del mundo si todos nuestros actos no tuvieran ciertas consecuencias? ¿Seguiría el mundo de la misma manera que en la actualidad? ¿Cambiaría algo?

Jean Paul Sartre, un gran pensador existencialista, afirma que el hombre está condenado a elegir, por lo que cada persona es responsable moralmente de sus actos. Es decir, el ser humano, está condenado porque no se ha creado a sí mismo, pero por otro lado es libre, porque una vez que viene al mundo es responsable de todos sus actos.  En este caso, lo importante es no confundir la libertad con el poder hacer lo que uno quiera. La libertad no es arbitrariedad. Todo ser humano es condenado a ser libre, es decir, condenados porque ninguno somos libres de dejar de ser libres.

No obstante, otros filósofos afirman que nuestra conducta viene determinada por los factores ambientales (sociales, culturales, familiares...) Por ello la educación que un individuo recibe, sobre todo en la infancia, es crucial para su comportamiento.

En resumen somos seres racionales libres, sin embargo al vivir en sociedad, todos nuestros actos tienen una consecuencias. Por ello, debemos actuar siempre con responsabilidad.




miércoles, 1 de marzo de 2023

¿PODEMOS JUZGAR LAS TRADICCIONES DE OTRAS CULTURAS DESDE LA NUESTRA?

 En primer lugar, transmitir que mi disertación va a tratar acerca de la cultura, un tema que a mi en especial me llama muchísimo la atención. Además, vamos a debatir diferentes puntos de vista sobre ello e incluir algunas noticias. ¿Es coherente defender que hay culturas superiores a otras por las personas que la implican o por las tradiciones que se ejecuten en ella? ¿Se desprecian ciertas culturas por su manera de ver el mundo?

Todas estas preguntas, nos hacen abrir la mente y reflexionar, pero..., ¿y qué es la cultura? La cultura "es ese complejo conjunto que incluye el conocimiento, las creencias, las artes, la moral, las leyes, las costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad". No solo es esto, sino que también, la cultura es la respuesta adaptativa propia de cada uno de los Seres Humanos, y es la naturaleza que nos ofrece a cada especie el equipamiento para acoplarse al medio donde vivimos.

Ahora cabe destacar que NINGUNA CULTURA ES SUPERIOR A OTRA, como afirma el relativismo cultural; una cultura sólo se puede juzgar en función de sus propios criterios. Esto es un concepto difícil de ejecutar y nuestro choque cultural comienza demasiado pronto, como por ejemplo expatriados a otro país. De esta forma, el etnocentrismo que llevamos dentro empieza a envenenar nuestra actitud hacia el nuevo destino.

En nuestra sociedad actual es muy común y demasiado normal juzgar las diferentes prácticas culturales. Como seres racionales, estamos constantemente haciéndonos preguntas acerca del por qué de las cosas, es decir, de todo lo que ocurre, lo que vemos o lo que vivimos. Por todo esto es natural que, ante cualquier tradición o práctica llevadas a cabo en otras culturas, afloren en nosotros sentimientos de desprecio o bienestar según sen o no acordes a nuestras creencias. Por ejemplo, la prohibición del consumo de cerdo en los musulmanes: ¿es un aspecto positivo o negativo?¿es atractivo?. La ingesta de las cenizas de los seres queridos tras fallecer que llevan a cabo los habitantes de la tribu Yanomani en Brasil ¿tiene sentido esta costumbre para honrar a los difuntos?

En el siglo en el que nos encontramos, cualquier persona que haga uso de su razón, sabe que debemos aceptar cualquier práctica cultural sí o sí, aunque nos parezca la más estúpida tradición, ya que en su lugar de origen, tiene una gran importancia sobre sus practicantes. Sin embargo, el relativismo cultural, nos hace un pequeño énfasis en la siguiente oración : ¿Pero de verdad debemos tolerar todo, desde las torturas hasta el canibalismo? Como bien dice, la realidad es que no todo se puede aceptar. En nuestra vida, debemos aprender a distinguir las prácticas que tolerables, es decir, que no hacen mal a nadie (como ya insinuó Hipócrates con su frase "primum non nocere"), y las que por su crueldad, debemos erradicar y condenar.

La antropóloga Carolyn Fluehr-Lobban la cual es especialista en las culturas de Sudán , nos cuenta su propio testimonio personal al que se tuvo que enfrentar en dicho país. ¿Era ético observar, sin promover acciones para conseguir un cambio en la sociedad, la mutilación genital de las niñas? Esta práctica es una intervención absurda que causa la muerte en miles de niñas anualmente, una cifra que deja boquiabierto a cualquier persona que no está involucrada en dicha cultura. La antropóloga se escondió tras su relativismo cultural, hasta que finalmente, reflexionó y concluyó que es un enfoque útil siempre que no hagan daño a las persona. Esta mujer concluyó: "Hay daño cuando hay muerte, dolor, discapacidad, perdida de libertad o de placer que resulte del acto de un humano hacia otro".

Actualmente en nuestra sociedad hay un repunte de casos de guerra, violencia, asesinatos y conflictos varios, los cuales por desgracia están incrementándose en los últimos años y tristemente, que están siendo acogidos en nuestra cultura como parte de la normalidad. Habitualmente, surgen como consecuencia de diferentes ideales religiosos y/o políticos. Podemos poner millones de ejemplos, uno muy destacado y que inundó todos los medios de comunicación es el del jugador de fútbol iraní condenado reciente a muerte por defender públicamente los derechos de la mujer.

Para finalizar, propongo como reflexión personal que antes de juzgar para bien o para mal las numerosas prácticas y creencias culturales con las que vamos a convivir, tanto dentro como fuera de nuestro país, hay que medir previamente las repercusiones que tendrán en la sociedad. Si una costumbre no conlleva desenlaces tales como la muerte o perjuicios para la sociedad o partes de ella, se convertirá en una diferencia que debemos conocer, comprender y sobre todo aceptar, sin que se produzca ninguna violencia ni opresión intermedia; añadiendo que estas diferencias pueden permitir un enriquecimiento cultural y un clima de convivencia envidiable a nuestro alrededor.

jueves, 24 de noviembre de 2022

¿Existe la verdad o toda la verdad es relativa?

En esta disertación filosófica, vamos a tratar un tema muy importante, LA VERDAD. Este tema en la actualidad está presente como un mero diamante en bruto, el cual vamos a tratar de ir puliendo a medida que avancemos en nuestra reflexión. Voy a exponer diversos puntos o aspectos de la verdad, además de dar mi propia opinión personal al respecto. ¿Crees que lo que percibes es verdadero? ¿La verdad tiene un único camino? ¿La verdad es objetiva o subjetiva? ¿Todos los puntos de vista son correctos?

En primer lugar, podemos definir la verdad como la conciencia entre una afirmación y los hechos, o la realidad a la que dicha afirmación se refiere o la fidelidad a una idea. El termino es muy usado en campos como la filosofía, la lógica, la ciencia...


Hasta el momento, el hombre ha estado convencido de que su inteligencia lo hace capaz de encontrar la verdad, sin embargo, no han faltado hombres que han puesto en cuestión la capacidad de la razón para encontrar la verdad. Algunos, incluso han llegado a negar que pueda haber una verdad absoluta y universal.

El relativismo nos explica que la verdad es siempre subjetiva, es decir, depende del sujeto que conoce y, por tanto la verdad es relativa. Cuando alguien tiene la opinión de que la verdad es relativa, lo que intenta transmitir es que no hay verdades absolutas y que cualquier teoría por minúscula que sea, es cuestionable y refutable. Lo que para una persona puede ser verdad, para otra puede no serlo. En mi caso, por ejemplo, puedo decir que: "veo bien que estés a favor del aborto en cualquier circunstancia, independientemente de cual sea, pero para mí, es algo incuestionable que no debe de ser permitido salvo circunstancias extremas", con este simple ejemplo, se demuestra una verdad relativa.


En el mundo, no todas las afirmaciones son acerca de lo que es o no verdadero objetivamente, sino que en ocasiones, cada afirmación está sostenida por toda una historia personal que apoya el juicio planteado por una determinada persona. No obstante, hay algunos enunciados susceptibles de cuestionamientos por ejemplo, si alguien nos dice: "Veo bien que te bases o apoyes la Ley de la gravedad, sin embargo, para mí la gravedad no existe". Este enunciado, no reúne las misma cualidades que el juicio planteado al principio sobre el aborto. Todo puede ser relativo cuando hablemos de un ámbito moral, religioso, ético, pero, no puede ser relativo cuando la ciencia está detrás. Si los científicos apoyan y defienden la Ley de la gravedad, es porque la afirmación que se encuentra detrás es que existe la ingravedez.


¿Qué determina que una verdad sea relativa o no lo sea?
Cuando defiendes lo relativo, estás protegiendo tu propia verdad, pero esta afirmación en si misma es relativa. Las verdades relativas son preferencias, al fin y al cabo, va unido a los gustos de cada individuo, y podrá depender según nuestras prioridades. Por una parte, el realismo estudia el carácter objetivo de la verdad, es decir, estudia la verdad tal y como es sin incluir la propia opinión personal. Por el contrario, el idealismo defiende la idea de que cada persona crea su propia verdad , es decir para esta corriente filosófica no existe la verdad objetiva sino únicamente la verdad subjetiva.
Nos encontramos ante dos corrientes totalmente opuestas.


La verdad relativa especificada en el realismo, cuyo principal representante es Kant, defiende que el sujeto cuenta con unas ideas a priori que hacen posible el conocimiento pues ordenan la información que llega procedente de la experiencia sensible. También se basa en el relativismo, es decir, depende del sujeto que conoce, por ello, puede haber tantas verdades como individuos hay en el mundo, lo que provoca que algunos ideales como el nacismo o similares, sean verdaderos para aquellos individuos que así lo estimen oportuno, algo incuestionable que nos transporta a la tolerancia. En definitiva, lo relativo, está relacionado con otros elementos o individuos. Es por esto que la verdad relativa nos mete de lleno en una individualidad de la cual no somos conscientes, pero, que nos proporciona un aspecto a favor y en contra de lo que acaba siendo nuestra rutina diaria. 


Para concluir, bajo mi punto de vista, la verdad es una cuestión relativa a cada individuo, ya que cada uno tiene una percepción distinta o no de la verdad, sin que esta pueda ser clasificada como verdadera o falsa, ya que depende de las meras preferencias del individuo como he comentado anteriormente. Para mí, existe la verdad absoluta a la cual se llega mediante el diálogo entre la sociedad, por ello yo no califico la verdad como relativa o absoluta sino, como verdad social, ya que somos todos los que formamos los criterios de verdad.